En medio del aburrimiento de los confinamientos, pareciera que a todos nos dio por experimentar con múltiples actividades, de pronto los feeds parecían llenarse de gente haciendo ejercicios en casa, aprendiendo nuevas habilidades, y yo, después de comprobar que podía ejecutar alguna que otra receta y que poner orden al terminar todo el proceso no eran divertido como las insta stories hacían ver, me encontré de nuevo en línea, haciendo scrolls interminables, así encontré una página especializada en la venta de artículos de lujo de segunda mano, eché un vistazo sin mucho éxito al inicio y abandoné la tarea sin más.

Sin embargo, la idea continuó dando vueltas en mi cabeza por algunos días y me cuestionaba varias cosas, había aprendido que la experiencia en tienda era uno de los elementos más valiosos en la compra de lujo, entonces ¿qué pasaría con el resto de la experiencia si omitía esa parte?, ¿sería igual de interesante?, ¿de agradable? Y además claro, otras preguntas como ¿alguna de mis amigas hará esto?, ¿seré yo la única?, ¿alguien va a notarlo? Vaya, cuestionando qué implicaciones habría.

Pero la curiosidad persistía y en varias ocasiones volví a echar un vistazo para ver las “novedades” que se iban sumando al sitio, hasta que por fin di con algo que llamó mi atención, un pequeño clutch de piel, oro rosa de una famosa marca italiana. Me decidí a experimentar la compra de una vez por todas. Debo decir que, comparado con las compras de productos jamás usados directamente en la tienda, la experiencia fue totalmente distinta y bastante positiva. Tuve la sensación de haber hecho un verdadero hallazgo, como encontrar un tesoro, algo que otros ojos habían dejado escapar, además de sentirme contenta por haber obtenido algo muy lindo a un muy aceptable precio, y es que la realidad es que, si hablamos de lujo, no todo se reduce a la experiencia en tienda, son artículos capaces de mantener su valor y su gran calidad los hace envejecer con gracia a través del tiempo.

Fuente: ciesfoodsafety.com

Entonces bien, mis conclusiones después de comparar ambas caras de la moneda me dicen que sin duda se pueden combinar, las dos experiencias tienen sus lados positivos y me interesa definitivamente convertirme en un comprador inteligente y conocedor que sabe aprovechas las oportunidades.

Mi mente dando vueltas de nuevo me hizo preguntarme qué pasaría si realmente fuéramos más conscientes, no sólo podemos encontrar excelentes opciones que satisfagan nuestras necesidades, también podemos vender y darle una segunda vida a todas las cosas que vamos acumulando y ya no usamos, en vez de consumir de forma desmedida. Al fin que para cambiar al mundo, sólo falta que nos animemos a intentar.

Melina Chávez