EL DÍA QUE LA DIVERSIDAD Y LA ORIGINALIDAD ABANDONARON LA COSTA ESTE

Recuerdo esperar con ansia el primer lunes de mayo desde tan lejos como puedo recordar. Esa puesta en escena donde nada se dejaba al libre albedrío, donde el buen gusto y el savoir faire eran los anfitriones. Un evento artístico que en ocasiones ensombrecía al propio Museo Metropolitano. Hablo señores y señoras de la Gala del MET, que cada año nos hacía soñar a los escépticos, a los que anhelábamos una gota de inspiración, de novedad, de irreverencia, que nos hacía reconectar con una a veces inconexa versión artística del término moda ; que nos hacía desterrar esa idea de que ya todo está inventado.